Capítulo 3

 

"Oh, spoiler"



Por supuesto que algo malo iba a pasar.

Primero: tardé eternidades buscando algo de ropa cómoda que fuera decente y me sirviera para salir, pero resulta que toda mí ropa cómoda parece sacada de la basura, así que cuando estaba por darme por vencida, Camila salió con un jogger gris y rebuscó en mí armario hasta que dio con una camiseta negra. Creo que sólo me dejó salir del edificio porque ella en realidad quería ayudar, porque de resto, parecía un niño mala conducta.

—Joder, esto está hasta arriba —protestó Camila mientras se abría paso en el bar. Me llevaba cogida de la mano, para así no separarnos ni perdernos.

Segundo: el bar estaba lleno, casi era imposible hacerse un espacio para pasar.

Eran pocas las veces que había ido a ese sitio. Yo era más de las que se apuntaba a fiestas si eran en casa de algún amigo, no era fan de bares ni de clubs. Realmente, solo había accedido para complacer a Camila y hacer que se preocupara menos.

También para obligarme a devolverle la normalidad a mi vida.

Alguien nos llamó y tanto Camila como yo sonreímos.

—Pero si son mis dos chicas favoritas —nos dijo Diego, compañero de clases de Camila y amigo de ambas, mostrándonos una gran sonrisa—. Menos mal que las he visto, ya no hay mesas y estoy solo con Emma y Matt.

Me di cuenta de la mueca que hizo al decir el nombre de la chica.

—¿Matt? —replicó Camila con desagrado—. De todos los que podían venir, ¿no se podía quedar durmiendo en su casa?

Casi le faltó añadir «qué fastidio», pero lo dijo en un murmuro.

Matt me caía bastante bien, pero se portaba como un idiota con Camila y ella con él, eran la representación humana de perros y gatos. Y Diego y Emma… ellos habían sido casi algo por un tiempo, pero lo que sé es que cuando terminó no lo hizo nada bien.

Diego le sonrió, claramente burlándose de ella. Matt era un chico que el curso anterior había estado detrás de la pelirroja. Salieron varias veces, pero lo que sé es que no llegaron a nada más que a enrollarse un par de veces. Ahora que lo pensaba, Cami no me había dicho nunca por qué había terminado todo, aún más, por qué no lo soportaba. 

Diego se encogió de hombros. Cuando la pregunta de qué hacía buscándonos llegó a mi mente, me di cuenta de que llevaba unos tragos en las manos. Así que lo más probable era que se hubiera levantado a buscar bebidas y nos encontró cuando ya las tenía. Pidió dos tragos más para Cami y para mí. Yo rechacé la bebida. Cuando se dirigió a la mesa, fuimos detrás de él.

Aunque éramos de los pocos privilegiados que tenían mesa, esta era bastante pequeña, tanto que apenas alcanzaba para poner las bebidas. Nos acomodamos como pudimos y, aunque me sentí incómoda la primera media hora atrapada entre Diego y Camila, intenté relajarme y de vez en cuando participaba en las conversaciones (casi nulas) y bromas para romper el hielo, aunque resultaba casi imposible.

El mejor plan de la noche: pasarla con cuatro personas que no se llevaban bien entre sí. Genial.

Sentada ahí, veía cómo el sitio se iba llenando más cada segundo.

—No tenía idea de que las presentaciones en vivo fueran tan populares —comenté en otro intento de aligerar la tensión que había en el grupo.

Ya había notado a Camila lanzarle varias ojeadas a Matt y viceversa. Apenas llevaban la segunda cerveza.

—No se pone así todo el tiempo —dijo Matt—. Esta noche es sólo porque está Labyrinth.

Hubo un momento, cuando ellos pidieron la cuarta ronda de bebidas, que empezaron a hacer bromas y la tensión disminuyó considerablemente. Yo miré la cerveza que habían traído para mí por accidente. Me pregunté mentalmente si por casualidad podría tomar algo, pero rápidamente rechacé esa idea porque no se sentía correcto.

Aunque nada de lo que hacía esos últimos días se sentía bien, empezaba a acostumbrarme.

Cuando terminó la música que algunos bailaban, un hombre salió y empezó a hablar al micrófono. Después de estar hablando y haciendo bromas, presentó a la banda que tocaría. Era la primera vez que los escuchaba y, no eran malos, pero se notaba que estaban nerviosos.

Tres bandas después, vino Labyrinth.

Y todo el mundo gritó y aplaudió cuando los tres integrantes salieron al escenario. La mayoría de gritos eran femeninos, por razones obvias.

Razones obvias: Axel Kane.

No iba a decir que él era el único motivo visual para que la fanaticada enloqueciera, pues tanto la chica que tocaba a su lado como el baterista detrás eran bastante atractivos, pero sí que era el principal. Después de todo, era el vocalista.

Es decir, ¿Quién podría ignorar su atractivo? Nadie. Ni siquiera yo. Kane era un tipo alto, mucho. Incluso a mi lado –y yo no era especialmente baja–, consideraba que al menos una cabeza debía sacarme. Y aunque no era un tipo fornido, tampoco era un debilucho. Desconocía su físico, pero a través de la ropa no parecía estar nada mal. Además de esa belleza obvia, tenía ese aire misterioso de rockero que inevitablemente hacía que tus ojos se fijaran sólo en él. Era como si hubiese nacido hecho para los escenarios y para ser el centro de atención.

Axel y yo habíamos cruzado palabra unas cuantas veces porque era amigo de Logan.

Nunca había estado muy cerca de Axel, pero podía jurar que lucía diferente. Más sombrío, más atormentado. 

Lo recordé con la camisa manchada de sangre, con la mirada desesperada y el cabello despeinado. 

«¿Qué te sucedió esa noche, Axel?» 

Parecía que no quería estar ahí. Sus ojos no demostraban expresión alguna. Creo que, de haber podido, se habría largado. No sé, estaba teniendo suposiciones muy extrañas de él, pero... Era como algo que simplemente sabía, y ya. Tragué saliva cuando escuché su voz ronca a través del micrófono. 

—Muchas gracias a todos por estar aquí.

Tomó su guitarra entre las manos y empezó a rasgar sus cuerdas. El escándalo en el público cesó y todo el mundo guardó silencio. Reconocí esa canción. Era la famosa Surrender. La que, básicamente, los había llevado a que todo el campus los conocieran y se convirtieran en fans. Era una buena canción, ellos eran realmente buenos.

Los que se la sabían la cantaron con él. Yo no pertenecía a ese grupo, así que sólo me quedé mirándolo todo el rato. Estuvo siempre con los ojos cerrados, parecía que estaba inmerso en su propio mundo.

La voz de Axel sólo estaba acompañada por una suave batería. Ni siquiera tocaba su guitarra, él solo estaba aferrado al micrófono, aún con los ojos cerrados.

Llegó a lo que supuse era el coro, donde repetía una y otra vez: 

Eres la luz que proyecta mi sombra 

Mi salvación y también mi tormento 

Gracias, gracias por salvarme 

Gracias, gracias por condenarme 

Estoy rendido, rendido ante ti 

Todos coreaban la letra. Incluso Emma, Diego y Matt lo hacían. En la sala se había formado un ambiente tan íntimo y especial que simplemente no podía dejar de mirar al escenario. A Axel.

Entonces todo se fue a la mierda cuando alguien cerca de la entrada gritó: 

—¡La policía!

La música se detuvo y Axel abrió los ojos, confundido. Uno más entre toda la multitud, que no entendía qué diablos había sido eso. Por un momento todo fue un silencio confuso, pero al cabo de un segundo, todo se volvió un caos.

Lo siguiente que supe fue que la gente empezó a gritar y a intentar salir de alguna manera que no fueran vistos por las autoridades. No entendía lo que pasaba y todo estaba ocurriendo demasiado rápido. Las personas empezaban a amontonarse y a empujarse entre ellas. Un hombre salió y empezó a hablar a través del micrófono, pidiendo calma, pero era poco lo que se podía oír. Todo el mundo estaba loco por salir.

Todo empeoró cuando escuchamos el primer disparo.

Tercero y, oh spoiler: no se trataba de la policía.


SIGUIENTE CAPÍTULO


Comentarios

Entradas más populares de este blog

Capítulo 1

Capítulo 6

Capítulo 5